Con casi 20 años de vida, Anna es la expresión de un lugar, ese Chaco de montes espinosos, calores intensos y vientos enloquecidos; también de la preciosa sombra de los palmares, de la cultura heredada de comunidades originarias, de un trabajo esforzado por obtener y aprovechar los alimentos a través de una cocina que no conoce de discursos, sino de hechos.
La cocina, el ahumador hecho a mano, el horno a leña, de allí parte un menú degustación interpretado por Alina, una cocinera que reflexiona y trabaja bajo una consigna clara: pensar en cómo los alimentos trascienden un momento dado, para ser parte de un futuro que atraviesa a las nuevas generaciones. Una cocina real, deliciosa y hecha a consciencia.